domingo, 28 de agosto de 2016

Microsueños

Solía tener microsueños.

En uno de ellos te servía una taza de ese té que habríamos comprado en nuestro ansiado viaje a Marrakesh, y tras probarlo me mirabas transportado a aquella tienda en medio del desierto. En otro recordaste una conversación que habíamos tenido hacía meses, dónde un pequeño detalle perdido en mi memoria, pero no en la tuya, te permitió sorprenderme como nadie lo había hecho. En otro distinto te miraba mientras te lavabas los dientes, por fin en casa.   En otro más tu simple abrazo confirmaba nuestra existencia. En muchos envejecíamos juntos, felices.

Pero tú tuviste uno. No fue en la cama, a mi lado, como los míos, sino lejos, en una curva, en esa curva.

Siempre me quedará seguir soñando.