lunes, 14 de diciembre de 2015

Descubre

Tengo apenas los ojos entreabiertos, pero te distingo claramente frente a mí, entre el cielo y el mar. Estás tan concentrada que ni te das cuenta. Haces pulseras con un fino hilo de plástico e infinitas piezas diminutas de colores, que esparces en tu toalla, mezclándolas con la arena. No entiendo qué ves en las pulseras. Pareces un niña.

Te llevas el hilo a la boca mientras buscas la pieza acertada, y aciertas a encontrarla en tu pie izquierdo. Azul, esta vez. Ladeas tu cabeza, concentrada, para atinar con el hilo. Te estás quemando la espalda y ni siquiera te das cuenta, porque estás acabando la pulsera. Me miras y sonríes al descubrirme. Sonrío, con los ojos medio cerrados, al ser descubierto.

Te levantas y te diriges al mar, pero sólo a enjuagarte las manos. Te veo alejándote, y desde la orilla, me invitas a unirme contigo. Camino hacia ti, deseando construir castillos en la arena a tu lado.

1 comentario:

  1. Me gusta. sintetizas toda una pasión en breves líneas. Afortunadamente no todo es contemplación pues hay una invitación final a compartir un momento vital juntos.
    Evodio Pinciano

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