martes, 15 de diciembre de 2015

Animal

Anoche, mientras conducía por la carretera de vuelta a casa, me crucé con varios animales. Recuerdo que una vez, de día, me encontré con un jabalí acompañado de varios jabatos, cruzando torpemente la calzada, tan rápido como sus patitas se lo permitían. Pero de noche es distinto, pues los ojos brillan cómo nuevas señales en la oscuridad, y se apagan al retomar el campo.

El primero de ellos fue un zorro. Cruzó fugazmente de izquierda a derecha, dejando una estela marrón sobre el fondo negro.

El segundo fue un conejo, algo más lento que el zorro pero igualmente escurridizo. Este pasó algo más cerca de mis ruedas, pero en ningún momento temí por su vida.. De singular salto y gordo pelaje, se perdió igualmente en la noche.

 El último me adelantó por la izquierda, en un cambio de rasante, a unos 170 kilómetros por hora. Evidentemente, no me dio tiempo a verle los ojos, pero sus faros se perdieron en tan sólo unos segundos.

1 comentario:

  1. Breve y certero. Un final inesperado y redondo. Me gusta.
    Evodio Pinciano

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