lunes, 2 de julio de 2012

Nos ha dejado




Lo había dejado todo perfectamente preparado porque él ya había sido "ángel de la guarda" en otras ocasiones, con algún amigo que había muerto prematuramente.  Al fin y al cabo no era la primera generación que moría desde la creación de las redes sociales y ya todo el mundo se había acostumbrado a la nueva funcionalidad de Facebook. Legó el privilegio a David, uno de sus mejores amigos, que se encargaría de gestionar su perfil durante la semana siguiente de su muerte. Esta vez, por lo tanto, vio reducido su trabajo a la mitad, porque todas las cosas que tenían que hacerse durante el velatorio y el entierro, que eran las más pesadas, se las iba a ahorrar, y, quieras o no, es un alivio.

Por suerte la muerte le llegó lentamente, así que pudo twitear desde su cama del hospital cómo se sentía en cada momento. Nunca como ese día tuvo tantos seguidores, y ese es un buen recuerdo para llevarse a la tumba. Todo el mundo estaba ya al corriente de las visicitudes del acontecimiento, como qué ataud había elegido, el lugar donde se celebraría el velatorio e incluso las flores que iban a ponerle. Igualmente se tomó la libertad de elegir lo que quería que se leyese en su misa, e incluso hizo una encuesta sobre qué fragmento gustaba más a sus amigos. No puede decirse por lo tanto, que su muerte llegara por sorpresa.

Cuando finalmente murió, lo primero que hizo David fue actualizar su estado a "muerto" y encargarse de ir colgando fotos que pudieran simbolizar sus últimos pasos: la cama ya vacía, el pasillo por el que se lo llevaron, la sala de espera con los hijos destrozados, el velatorio, etc. Todas ellas se llenaron de "Me gusta" y mensajes de recuerdo al fallecido y ánimo a las familias. A todos les salía una ventanita avisando de que fulanito había muerto, por si quería dejar un mensaje directamente.  Una vez en el velatorio todos se aseguraron de salir en la foto, para demostrar que estuvieron allí despidiendo a su amigo, aunque a la mayoría les resultaba difícil posar con cara de tristes, lo que daba lugar a las más muecas más variadas. El entierro fue emitido en stream por internet para todos aquellos que no habían podido estar, y hasta usaron varios móviles para que pudiera verse desde distintos ángulos.

A la semana el facebook quedaba totalmente cerrado a nuevas entradas, pero abierto a todos los usuarios que desearan verlo y de esta forma reconstruir la vida de su amigo. El dibujo de un bebé acompañaba la fecha de su nacimiento, y el de un ataud (aunque este era personalizable según tu religión) el de su defunción. Un gran "Nos ha dejado" encabezaba la portada de su biografía.

De esta forma pasó a formar parte de los millones de facebooks de gente muerta, que ya superaban al de los vivos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario